Megan Voyle
Posted by Albert Sy | Posted in pj´s | Posted on 7:55
Nacida en la ciudad más grande de Galgados, Hécate, la intrincada ratonera que siempre parecía arrebatarle el aire directamente de los pulmones. Más allá de las murallas, había bosques que la llamaban, praderas tan vacías que podría correr durante horas con los ojos cerrados, vientos que susurraban su nombre. Con apenas diez años, el momento que llevaba tantos meses fraguándose terminó por llegar: dando un sonoro portazo, agarró un par de prendas de ropa y dejó atrás el hogar. En su espalda pudo sentir los ojos de sus padres clavándose muy adentro, tras la fina capa de lluvia que cubría el cristal.
No tardó en olvidar, como si toda su vida no hubiera sido más que un preámbulo de su verdadero destino. El mundo entero se convirtió en su hogar. No había puertas, ni callejones, sólo mundo. Y había demasiado aún por descubrir.
No era una vida errática; era una vida libre. Poco a poco, empezó a alcanzar cierta pericia con el arco. Resultó que se le daba bastante bien, lo suficiente como para tomarse ciertas licencias de seguridad en los bosques que habitaba, o en las aldeas que la acogían. No tardó en llamar la atención de ciertos colectivos más allá del Valle de Ospren. Dicen que, algunos años después, conoció a una capitana de Galgados llamada Sharon Faith, a la que habían encomendado la dirección de la milicia local de Hemingen, uno de los parajes más hermosos del principado a la sombra de la Cordillera de los Vientos. Parece ser que el motivo de su coincidencia no fue precisamente distendido. Lugar equivocado, momento equivocado, suele decirse, y su desbocada curiosidad no ayudó a evitar el desastre. Tuvo la suerte de que Sharon y sus hombres estuvieran cerca para salvarle el pellejo.
Por algún motivo, Megan congenió rápidamente con la oficial, quien no tardó en descubrir la mejor manera de dar rienda suelta a las inquietudes más profundas de su nueva amiga.


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